Si
bien no con notable frecuencia, algunos domingos de los fines de semana suelo
frecuentar por el Parque Rivadavia, situado en el barrio porteño de Caballito.
Allí, entre libros, álbumes película y revistas, suelo curiosear qué podría ser
de mi interés. El otro día estaba hurgando en las góndolas cuando encontré un
libro escrito por Sandra Mihanovich, el cual su preciso título no recuerdo, que
hablaba sobre personalidades que “rompieron el molde”.
El
concepto me quedó sonando por la cabeza, haciéndome reflexionar (aunque era ya
consciente de la afirmación). En la tapa estaban, de los que recuerdo y del
rock nacional, Charly García, Federico Moura, Luca Prodan y Spinetta.
Menuda
verdad. Esto es algo que nos deberíamos empezar a plantear. Estos hombres en su
momento sí que rompieron el molde. Charly García con su forma musical, con la
misión “profética” de abrirle la cabeza a más de una generación en una época
donde el poder pretendía que se mire para un solo lado, y García sugiriendo
“las cosas no son solamente como las cuentan: también hay otra forma de ver al
mundo”; Spinetta con la musicalidad y poesía nuevas, un estilo único universal,
la sonoridad de las palabras y progresiones de acordes inéditos, me atrevería a
decir, en la historia de la música; Luca Prodan y su visión socialista de la
vida y el rock, viniendo de una familia aristocrática, su mensaje era similar
al de García dicho de una manera y cruda, sin prejuicios, ácida y directa;
Federico Moura planteaba junto a Virus una filosofía inédita: el divertirse
como un símbolo político. En épocas de dictadura, donde se trataba de imponer
soledad y tristeza (los hermanos Moura habían visto a los militares secuestrar
a su hermano), bailar y mostrar regocijo era una manera de decir “hay
esperanza, no nos quitarán la alegría”. Importaba una noción estética nueva, estaba muy conectado (al igual que el resto de la banda) con lo que pesaba en el resto del mundo, en épocas donde no existía Internet y la tecnología no estaba tan avanzada como hoy.
Viendo
que estos “tipos” fueron incomprendidos en su momento, y que su filosofía
sencilla pero profunda es hasta el día de hoy avanzada, se generaron en mí
ganas de plantear algo: ¿habrá alguna otra personalidad que rompa el molde?
¿Está ya todo dicho, todo creado? ¿En una etapa multipolar del mundo,
globalizada y capitalista, donde, como dijo Fito Páez, “los tiempos van a mil”
y todo es tan frenético y competitivo, habrá alguna otra persona?
Necesitamos
más Mouras, más Garcías, más Spinettas. Necesitamos más Prodans. Necesitamso
más gente que habrá constantemente la cabeza; porque en estos tiempos, donde el
hombre cree que ya hizo todo, es un ser omnipotente y tiene todo bajo control,
necesitamos una voz, alguien que diga “no, muchachos, las cosas no son
solamente así. Hay otros caminos”.
Estamos
en un nuevo año, “año nuevo, vida nueva”. Tengo la esperanza que en las
próximas dos décadas, lo que yo planteé suceda. Cada individuo, desde su lugar,
puede aportar su no humilde, sino revolucionario, grano de arena. Buen año.